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La tranquilidad de la semana de descanso de los Seahawks se rompió abruptamente con el reporte médico. El QB1, Sam Darnold, encendió las alarmas al abandonar la práctica de manera anticipada por un problema en el oblicuo. Aunque él mismo ha minimizado la gravedad de la situación, el cuerpo técnico sabe que enfrentar a los 49ers con un mariscal de campo limitado físicamente es una apuesta de alto riesgo que podría comprometer toda la temporada.

Darnold ha sido una revelación en Seattle, logrando su segunda selección consecutiva al Pro Bowl y manteniendo un control notable sobre la ofensiva. Su lesión ocurrió en el momento menos oportuno, justo cuando el equipo afinaba los detalles para el duelo divisional. El jugador ha pasado las últimas horas en sesiones de rehabilitación continua, buscando desinflamar la zona afectada para poder realizar su rutina de calentamiento este sábado sin restricciones significativas en su mecánica de giro.

El contraste entre el titular y el suplente es marcado. Mientras Darnold ha tenido una de las mejores temporadas de su carrera, Drew Lock apenas ha visto acción competitiva en los últimos meses. Lock tiene experiencia como titular con los Giants y los Broncos, pero carece del ritmo de juego que Darnold ha desarrollado con receptores como Jaxon Smith-Njigba. La confianza de los entrenadores en Lock es real, pero prefieren que su rol se limite a sostener el ovoide para goles de campo.

Los 49ers, por su parte, llegarán a Seattle con la intención de capitalizar cualquier debilidad. Una lesión de oblicuo puede restar velocidad a los pases profundos y hacer que el mariscal sea más vulnerable a las capturas al intentar escapar de la presión. Si Darnold juega, deberá demostrar desde la primera serie que puede soportar el contacto físico y mantener la precisión en envíos de media y larga distancia, factores que han sido su sello distintivo durante este 2025.

El destino de la NFC podría decidirse por la resistencia de un músculo. Con un récord de 14-3 y la ventaja de localía, Seattle tiene todo a su favor, siempre y cuando su líder esté sano. El sábado a las 7:00 p.m., todas las miradas estarán puestas en el número 14. Si Darnold logra superar este obstáculo, confirmará su estatus como el alma de este equipo; de lo contrario, Seattle tendrá que confiar en un milagro de Drew Lock para mantener vivo el sueño.