La directiva del Chelsea ha vuelto a demostrar que no le tiembla el pulso al despedir a Enzo Maresca este jueves. El italiano deja el cargo a pesar de haber firmado un contrato hasta 2029 y haber devuelto al club a la élite europea con la clasificación a la Champions League el año pasado. El despido se produce en un momento de crisis deportiva donde el equipo pasó de ser un contendiente serio al título a luchar por mantenerse en los puestos europeos en menos de treinta días.
El declive de Maresca comenzó a fraguarse en los despachos antes que en la cancha. Sus quejas públicas sobre problemas «entre bastidores» y la sensación de soledad ante la toma de decisiones críticas minaron su autoridad. El club, que ha invertido sumas astronómicas en una plantilla joven, no toleró que el entrenador desviara la atención hacia conflictos internos en medio de una racha donde solo sumaron dos puntos de los últimos nueve posibles en la Premier League.
A pesar de haber ganado el Mundial de Clubes recientemente, Maresca no pudo gestionar la presión de una liga que exige perfección. El Chelsea se descolgó de la pelea por el liderato de forma estrepitosa en diciembre, cayendo hasta la quinta plaza. La inconsistencia defensiva y la falta de variantes tácticas en los últimos encuentros borraron la euforia que se vivió en noviembre, cuando el equipo parecía invencible tras aplastar a potencias europeas como el Barcelona.
El divorcio con la grada se consumó en el último partido frente al Bournemouth. Los aficionados no perdonaron la gestión de los cambios, especialmente el retiro de Cole Palmer cuando el equipo buscaba la victoria. Los gritos de «No sabes lo que estás haciendo» retumbaron en Stamford Bridge, marcando el fin emocional de su etapa. La directiva entendió que mantener a Maresca bajo ese clima de hostilidad sería contraproducente para el desarrollo de los jugadores jóvenes que conforman el núcleo del proyecto.
El Chelsea entra ahora en un periodo de incertidumbre técnica justo antes de cerrar la primera vuelta de la competición. Con el duelo ante el Manchester City a la vuelta de la esquina, la búsqueda de un sucesor es urgente. El comunicado del club enfatiza que el cambio busca dar al equipo «la mejor oportunidad» en las cuatro competiciones que aún disputan, pero la sombra de Maresca y su éxito inicial quedará como un recordatorio de lo volátil que es el banquillo en el oeste de Londres.






