El maratón de Londres 2026 ha quedado grabado en la historia como el escenario donde el ser humano finalmente superó barreras consideradas imposibles. El keniano Sabastian Sawe se convirtió en el primer hombre en completar los 42.195 kilómetros de una carrera oficial en menos de dos horas, registrando un tiempo de 1:59:30, mientras que el etíope Yomif Kejelcha también bajó de la marca con 1:59:41. En la categoría femenina, Tigist Assefa defendió su corona y estableció un nuevo récord mundial para carreras exclusivamente de mujeres con un crono de 2:15:41.
Estos logros monumentales fueron impulsados por una herramienta tecnológica compartida: un calzado de competición de última generación, de la marca alemana de ropa deportiva, que se agotó en el mercado mundial en menos de dos minutos después de su lanzamiento. Esta pieza de ingeniería, que ya se conoce popularmente como el «superzapato», destaca por ser el primer calzado de maratón legal en reducir su peso por debajo de los cien gramos, registrando apenas 97 gramos en la báscula.
La clave de su rendimiento reside en una mediasuela de espuma ultraligera de 39 mm de altura que mejora la economía de carrera en un 1.6% en comparación con sus predecesoras. A diferencia de otros modelos, este diseño de la marca alemana de ropa deportiva no utiliza una placa de carbono plana tradicional, sino una estructura perimetral en forma de aro denominada EnergyRim, que estabiliza el pie sin comprometer la flexibilidad ni el explosivo retorno de energía necesario para mantener ritmos de 2:50 min/km.
La construcción de este calzado minimalista se aleja de los estándares industriales comunes. Su parte superior, o upper, utiliza un tejido técnico inspirado en los materiales de las velas de kitesurf, lo que garantiza una ligereza extrema y una transpirabilidad superior para evitar el sobrecalentamiento del pie durante el esfuerzo máximo. En la suela, se ha implementado un compuesto de caucho líquido en el antepié para maximizar la tracción en asfalto húmedo, manteniendo un perfil ultrafino. Además, cuenta con un balancín agresivo situado estratégicamente para forzar una transición rápida de la pisada, reduciendo la carga muscular en los tramos finales del maratón.
A pesar de su elevado costo de 500 dólares, el valor de este calzado radica en su exclusividad y rendimiento efímero, ya que está diseñado para ofrecer su máximo potencial durante una única carrera de élite. La combinación de atletas de talla mundial y esta innovación técnica de la marca alemana de ropa deportiva ha redefinido el futuro del atletismo de fondo, elevando el techo del rendimiento humano a un territorio que hace pocos años parecía ciencia ficción. Con la ratificación de estos récords, la industria del running entra en una nueva era donde cada gramo y cada milímetro de espuma cuentan para reescribir los libros de historia.








