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El Ministerio de Exteriores de Rusia ordenó el cierre del Consulado General de Alemania en San Petersburgo y de las sedes del Instituto Goethe, en represalia por lo que Moscú calificó como acciones «inamistosas» de Berlín. La representación diplomática alemana deberá cesar funciones el 18 de septiembre de 2026 y su personal abandonar el país; los empleados de los centros culturales tienen como límite el 13 de septiembre.

La tensión diplomática escaló tras el ataque con drones contra el aeropuerto de Leipzig, un incidente que Alemania atribuye a Rusia como parte de una estrategia de agresión híbrida. Como respuesta inicial, el Gobierno alemán canceló el contrato con el centro cultural Casa Rusia y cerró el consulado ruso en Bonn.

Josef Hinterseher, portavoz adjunto de Exteriores alemán, rechazó las acusaciones del canciller ruso, Serguéi Lavrov, quien acusó a Berlín de iniciar una «guerra de verdad». Hinterseher defendió las medidas de Alemania como una reacción «coherente, prudente y necesaria» para proteger a sus ciudadanos y enviar una señal disuasoria a Moscú. Asimismo, sugirió que la retórica rusa no es fortuita, coincidiendo con la reciente victoria del partido ultraderechista prorruso Alternativa para Alemania (AfD) en los comicios regionales de Sajonia-Anhalt.

Por su parte, Mitko Müller, portavoz de Defensa alemán, instó a observar «quién está librando en Europa una guerra de agresión contraria al derecho internacional y quién ejecuta ataques híbridos contra Estados europeos».