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Las fuerzas rusas ejecutaron durante la madrugada un bombardeo a gran escala contra el sistema eléctrico de Ucrania, marcando el ataque combinado más severo de su tipo desde la conclusión del invierno anterior. Así lo confirmó el primer ministro ucraniano, Serguí Koretski, a través de sus canales oficiales.

La ofensiva involucró una andanada de más de 150 drones y cinco misiles balísticos que impactaron objetivos en 11 regiones diferentes. Aunque los sistemas de defensa antiaérea lograron derribar 155 aeronaves no tripuladas y cinco proyectiles, los impactos confirmados en 18 localidades cobraron la vida de cinco personas y dejaron a otras 14 heridas.

La región de Kiev figuró entre los principales blancos, lo que obligó al gobierno a ordenar la revisión urgente de fuentes de suministro alternativo ante el temor de una escalada sostenida contra los servicios básicos.

En el frente diplomático y humanitario, el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, alzó la voz para exigir a la comunidad internacional una intervención inmediata que garantice la evacuación de unos 6 mil civiles atrapados en Oleshki, zona ocupada en la provincia de Jersón.