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Moscú.- El gobierno de Rusia anunció una nueva campaña de ataques contra centros de mando e instalaciones de la industria militar en Kiev, en respuesta al reciente «ataque sangriento» contra una residencia estudiantil en la región ocupada de Lugansk.

El Ministerio de Exteriores ruso informó que las fuerzas armadas realizarán bombardeos “sistemáticos” contra empresas vinculadas con la fabricación y operación de drones militares, así como contra centros de decisión y puestos de mando en la capital ucraniana.

Además, Rusia recomendó a ciudadanos extranjeros y personal diplomático abandonar Kiev “cuanto antes” y evitar acercarse a infraestructuras militares y administrativas.

Moscú calificó al gobierno de Volodímir Zelenski de tener una “naturaleza nazi y terrorista” y lo acusó de atacar deliberadamente a civiles. También responsabilizó a países occidentales de respaldar a Ucrania mediante el suministro de armamento.

El Kremlin aseguró que su decisión responde al ataque registrado el viernes en Lugansk, donde murieron 21 personas en una residencia estudiantil.

Ataques masivos y daños en Kiev

Durante la madrugada del sábado al domingo, el ejército ruso lanzó un ataque masivo con misiles balísticos, de crucero e hipersónicos, incluidos proyectiles Oréshnik, además de cientos de drones.

Según autoridades locales, los bombardeos dejaron al menos cuatro muertos, dos de ellos en Kiev, y cerca de un centenar de heridos.

Zelenski denuncia ataques a civiles

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó la ofensiva y acusó a Vladímir Putin de continuar atacando zonas residenciales.

De acuerdo con Zelenski, los bombardeos dañaron decenas de edificios habitacionales, escuelas y recintos culturales, incluido el Museo de Chernóbil y el Museo Nacional de Arte de Ucrania.