El Al Qadsiah dio la sorpresa de la jornada al imponerse como visitante al Al Nassr, provocando un sismo en la parte alta de la liga saudí. El equipo capitaneado por Nacho Fernández mostró una solidez defensiva envidiable, frustrando los intentos de Cristiano Ronaldo por mantener a su equipo en lo más alto. Esta derrota confirma el bache de un Al Nassr que parece haber perdido la brújula tras su espectacular arranque de diez triunfos al hilo.
El mexicano Julián Quiñones fue la figura del encuentro al participar directamente en los dos goles de su equipo. El primero llegó tras interceptar un pase del guardameta Al-Aqidi, definiendo a puerta vacía para silenciar el estadio. Más tarde, el propio Quiñones desbordó por la banda para servir un balón a Mateo Retegui; aunque el portero detuvo el primer remate, Nahitán Nández apareció para empujar el esférico y poner el 0-2 parcial.
Nacho Fernández protagonizó una de las acciones más destacadas del partido al evitar un gol cantado de Cristiano Ronaldo cuando el marcador aún estaba cerrado. La experiencia del central español fue clave para organizar una zaga que soportó la presión constante del equipo de Jorge Jesus. Bajo la nueva dirección de Brendan Rodgers, el Al Qadsiah demostró ser un equipo compacto capaz de competir de tú a tú contra las grandes plantillas de la liga.
A pesar de la adversidad, Cristiano Ronaldo no faltó a su cita con el gol y anotó desde los once pasos en la recta final del choque. Con este tanto, el luso se reafirma como el ‘pichichi’ de la competición con 14 tantos en 13 jornadas disputadas. No obstante, el gesto de frustración de Ronaldo al término del encuentro reflejó la importancia de los puntos perdidos en la carrera por un título que se le sigue resistiendo en tierras árabes.
Tras 13 jornadas, el panorama de la liga ha cambiado drásticamente: Al Hilal es el nuevo líder, seguido por un Al Nassr que ahora debe remar contracorriente. El Al Qadsiah, por su parte, se sitúa a diez puntos del liderato, consolidándose como la revelación del torneo. El próximo compromiso será vital para que el equipo de Cristiano detenga la hemorragia de puntos y recupere la confianza de su afición.




