El nuevo monarca Haakon VIII asumió formalmente el trono de Noruega tras el fallecimiento de su padre, el rey Harald V, apelando al histórico lema «Todo por Noruega» como consigna de unidad y soberanía nacional. En un discurso oficial transmitido por la cadena pública NRK, el soberano subrayó que dicha consigna implica la disposición de arriesgarlo todo por la libertad e independencia del país, una declaración de alto impacto estratégico luego de que el Gobierno noruego catalogara oficialmente a Rusia como su principal amenaza de seguridad para 2026.

Durante su alocución, el soberano rindió homenaje al legado de sus tres antecesores —Haakon VII, Olaf V y Harald V— quienes mantuvieron la misma directriz durante crisis históricas como la Segunda Guerra Mundial y los atentados de 2011. Acompañado por la princesa heredera Ingrid Alexandra, el rey sostuvo reuniones institucionales con el presidente del Parlamento, Masud Gharahkani, la presidenta del Tribunal Supremo y el líder de la Iglesia de Noruega, ratificando su compromiso con la democracia, el estado de derecho y la inclusión social.

El inicio del reinado de Haakon VIII marca el paso hacia una postura de defensa total en el norte de Europa, priorizando la cohesión comunitaria frente a la incertidumbre internacional. En sus palabras de cierre, el monarca recordó el valioso consejo de su padre sobre encontrar un camino propio en el ejercicio del poder, al tiempo que dedicó un emotivo mensaje a la reina viuda Sonia, reafirmando la estabilidad de la Casa Real en esta nueva era política.