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La rivalidad más lucrativa de la última década podría tener un segundo episodio en un lugar inesperado: la residencia oficial del presidente de los Estados Unidos. Conor McGregor ha propuesto revivir su feudo con Floyd Mayweather Jr. como parte de un evento especial de la UFC en la Casa Blanca. Esta iniciativa, impulsada por Donald Trump, busca colocar a las artes marciales mixtas en el centro de las festividades patrias del país.

A través de un mensaje directo a Dana White y la UFC, McGregor retó a Mayweather a cumplir una supuesta promesa de pelear en MMA. «Escuché que la Casa Blanca es linda en el verano», escribió el irlandés, quien incluso bromeó con la posibilidad de enfrentar a Mayweather y a Chandler en la misma noche. Su objetivo es borrar la imagen de la derrota sufrida ante «Money» en 2017 bajo las reglas del boxeo.

El regreso de «The Notorious» es una incógnita deportiva, dado que arrastra una inactividad prolongada tras su fractura de tibia en UFC 264. McGregor ha sostenido que la promotora lo ha dejado de lado tras frustrarse su pelea con Michael Chandler por nuevos problemas físicos. Esta supuesta marginación ha motivado al excampeón de dos divisiones a buscar peleas de alto impacto mediático fuera de la programación habitual.

El evento en Washington D.C. formaría parte de la conmemoración del 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos. Dana White, como CEO de la promotora, ha estado en coordinación directa con el presidente Trump para gestionar los pormenores de esta velada histórica. La intención es crear un acontecimiento que trascienda lo deportivo para convertirse en un fenómeno de la agenda política global.

Mientras Mayweather mantiene el silencio, el mundo del deporte observa con interés si la UFC logrará asegurar la cartelera solicitada por el mandatario. La posibilidad de ver un octágono en la Casa Blanca el próximo 14 de junio ha generado una expectativa sin precedentes. Para McGregor, esta sería la oportunidad definitiva de cerrar su carrera con una victoria sobre su mayor némesis en el escenario más importante del mundo.