El ministro de Defensa de Yemen, Taher al-Aqili, fue víctima de un ataque y posterior cerco táctico por parte de grupos armados locales en la provincia de Al-Dhale’a. La comitiva del funcionario, respaldado por Arabia Saudita y reconocido internacionalmente, fue interceptada mientras recorría la región natal del liderazgo separatista sureño, en un operativo donde las milicias bloquearon los accesos viales, rodearon un campamento militar clave y lograron desarmar y detener al equipo de guardaespaldas del ministro.
Los atacantes han sido identificados como facciones remanentes del Consejo de Transición del Sur (STC), fuerza históricamente respaldada por los Emiratos Árabes Unidos, junto con colectivos armados de la zona. La incursión armada contra al-Aqili, un alto mando originario del norte nombrado en el cargo a principios de año, representa una afrenta directa a la autoridad del Gobierno de Yemen en el corazón del territorio sureño, evidenciando el frágil control institucional que ejerce el gabinete ejecutivo en las provincias periféricas.
Este choque reaviva una de las principales líneas de fractura geopolítica en el conflicto yemení, tensando nuevamente el pulso de poder entre las fuerzas pro-saudíes y el separatismo del sur tras la retirada gradual de las fuerzas emiratíes. La hostilidad hacia la delegación ministerial en Al-Dhale’a confirma el recrudecimiento de las rivalidades regionales e ideológicas que amenazan con desestabilizar por completo los recientes acuerdos de gobernabilidad en la península arábiga.









