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En un esfuerzo por reducir los niveles de inundación que impiden el acceso a las galerías profundas, las autoridades federales pusieron en marcha una bomba de 25 HP durante las últimas horas del sábado. Tras concluir la compleja conexión de tableros de alimentación y cableado eléctrico, el equipo comenzó a operar a las 23:50 horas, logrando una disminución de dos metros en el tirante de agua. Esta maniobra ha permitido el desalojo de aproximadamente 12 mil 600 litros, lo que representa un progreso vital para la seguridad de los equipos de incursión.

Despliegue humano y operativo

El operativo de rescate no ha cesado desde el momento del siniestro, acumulando más de 255 horas de trabajo ininterrumpido:

  • Fuerza de tarea: Un contingente de 353 elementos de diversas corporaciones continúa en el sitio, trabajando en turnos continuos para localizar a los trabajadores desaparecidos.
  • Atención a víctimas: Como parte del protocolo de acompañamiento, la SSPC mantiene reuniones periódicas con los familiares de los mineros para informarles con transparencia sobre el estado de la zona cero y los desafíos técnicos que presenta la estructura de la mina.

A pesar de que hoy se cumplen 11 días de la desaparición, las autoridades sostienen que la prioridad absoluta es el control de los niveles de agua para permitir el ingreso seguro de los rescatistas. La estabilización del terreno y la extracción del líquido son los factores determinantes para que los 353 brigadistas puedan avanzar hacia las áreas donde se sospecha que podrían encontrarse los mineros atrapados en la mina de Santa Fe.