Una investigación publicada por The New York Times reveló que el oro venezolano trasladado a territorio estadounidense por gestiones de la administración del presidente Donald Trump permanece almacenado y sin procesar, debido a los temores de las refinerías sobre posibles vínculos con redes de corrupción y criminalidad.
El reportaje detalla que el gobierno estadounidense impulsó un acuerdo negociado tras la captura del expresidente venezolano, pactando con la estatal Minerven la venta de hasta una tonelada de oro —equivalente a unos 165 millones de dólares— a través del comerciante de materias primas Trafigura. No obstante, las empresas refinadoras se han abstenido de procesar el metal precioso para cumplir con los estándares internacionales que prohíben aceptar oro relacionado con bandas delictivas, sobornos o daño ambiental.
Fuentes citadas por el rotativo señalan que financieros estadounidenses han invertido en yacimientos vinculados al crimen organizado, lo que contradice los discursos oficiales contra la corrupción. Cabe destacar que, durante su primer mandato en 2019, el propio mandatario estadounidense había incluido el oro de Venezuela en una lista negra debido a estas mismas prácticas ilícitas, un bloqueo que fue modificado tras los recientes pactos bilaterales.
A pesar de que los cargamentos millonarios ya se encuentran en almacenes de Estados Unidos, la incertidumbre jurídica y comercial prevalece. Expertos en la materia advierten que la falta de trazabilidad y las dudas sobre el origen de los recursos complican la integración legal de este metal en los mercados internacionales.







