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A sus 45 años, Randy Orton atraviesa una etapa de plenitud física y mental que pocos habrían vaticinado tras sus graves lesiones de espalda en el pasado. «The Viper» se consolida como el gran referente de Friday Night SmackDown, manteniendo una vigencia envidiable que lo sitúa nuevamente en la órbita de los títulos máximos. Su objetivo es claro y ambicioso: alcanzar su decimoquinto campeonato mundial, una hazaña que lo sacaría del empate técnico con Triple H y lo colocaría a un solo paso del récord histórico que comparten John Cena y Ric Flair.

El presente inmediato de Orton está marcado por una cita con la historia este próximo sábado en Chicago. Al ingresar a la Elimination Chamber 10, Randy establecerá un récord absoluto de participaciones en esta peligrosa estructura, demostrando que su longevidad no es solo cuestión de nombre, sino de capacidad competitiva. El incentivo es máximo, ya que el ganador de esta contienda obtendrá el derecho de retar al campeón Drew McIntyre en el escenario más grande de todos: WrestleMania 42, que este año se celebrará bajo las luces de Las Vegas.

A pesar de los constantes rumores sobre un posible retiro, Orton ha tomado un camino distinto al de otros contemporáneos como John Cena. Mientras que «The Franchise» ha optado por una gira de despedida con fecha de caducidad, el asesino de leyendas ha firmado una extensión de contrato que lo vincula con la WWE hasta 2029. Esta decisión refleja su deseo de retirarse bajo sus propios términos, priorizando la calidad de sus apariciones y asegurando que su icónico RKO siga siendo un factor determinante en la programación estelar por varios años más.

En recientes entrevistas, Orton ha reconocido que, aunque su cuerpo le envía señales de desgaste tras más de dos décadas en el ring, su pasión por la industria se mantiene intacta. Ha sido enfático al declarar que no desea un «tour de retiro» formal, pues prefiere que su carrera fluya de manera orgánica mientras su salud se lo permita. Esta mentalidad le ha permitido adoptar un rol de mentor y pilar dentro del vestuario, ayudando a elevar a las nuevas figuras sin perder ese instinto depredador que lo caracteriza desde su debut en 2002.

Con 14 títulos mundiales en su vitrina y un legado que ya es legendario, Randy Orton encara este 2026 con la determinación de quien aún tiene asuntos pendientes. La Cámara de la Eliminación en Chicago será el termómetro perfecto para medir si «The Apex Predator» está listo para reclamar su trono una vez más. Sea cual sea el resultado, la afición tiene la certeza de que está presenciando los últimos años de uno de los mejores luchadores de la historia, quien se niega a dejar que el sol se ponga en su carrera sin antes grabar su nombre en el olimpo definitivo del deporte espectáculo.