Saltar al contenido principal
Publicidad

El diputado federal de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, expresó su respaldo a la Estrategia para fortalecer la soberanía energética presentada por la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, al considerar que constituye una respuesta integral y responsable para disminuir la dependencia de gas importado, impulsar la producción nacional y articularla con la transición energética, así como el desarrollo regional.

Ramírez Cuéllar destacó tres ejes centrales: aumentar la producción interna en yacimientos convencionales y no convencionales bajo estándares técnicos; combinar ese esfuerzo con un acelerador de energías renovables para disminuir emisiones y fortalecer la seguridad del sistema eléctrico; además, establecer mecanismos de gobernanza científica y ambiental que supervisen prácticas y mitiguen riesgos.

Lo anterior, debido a que la dependencia actual del suministro externo (con importaciones que cubren alrededor del 75% de la demanda nacional, lo que obliga a México a diversificar su matriz y aprovechar reservas propias para garantizar precios y abasto estables, reducir vulnerabilidades ante crisis internacionales y detonar proyectos productivos en las regiones con mayor potencial.

Ramírez Cuéllar resaltó que el gas no convencional se concentra en la zona norte: en la cuenca Sabinas–Burro Picachos, en Tampico–Misantla y en la cuenca de Burgos. En ese sentido, el país tiene un potencial relevante en campos convencionales (aproximadamente 83 billones de pies cúbicos) y en no convencionales, un volumen estimado en 141 billones de pies cúbicos, lo que representa una gran oportunidad para su aprovechamiento.

En ese sentido, destacó que la estrategia abre espacios para la inversión mixta dirigida a infraestructura energética, cadenas industriales y polos regionales que generen empleos locales y valor agregado.

Finalmente, subrayó que cualquier esquema de participación privada deberá garantizar rentabilidad social, transparencia en la asignación de recursos y cláusulas claras de cumplimiento ambiental y laboral: la inversión debe traducirse en bienestar y no en externalización de riesgo.