Moscú.- El presidente ruso, Vladímir Putin, viajará este martes a China con el objetivo de concretar acuerdos estratégicos de petróleo y gas que apuntalen la economía rusa y refuercen el financiamiento de la ofensiva militar en Ucrania.
Durante su visita, Putin sostendrá una reunión con Xi Jinping, con quien firmará cerca de 40 acuerdos bilaterales, incluidos compromisos de cooperación estratégica y una declaración sobre un nuevo orden mundial.
Uno de los temas centrales será el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia-2, una obra de 2 mil 900 kilómetros que busca llevar gas ruso a China a través de Mongolia. Moscú espera cerrar finalmente el contrato para impulsar sus exportaciones energéticas.
Rusia refuerza su dependencia de Pekín
El viaje ocurre días después de la visita de Donald Trump a Pekín, donde también fue recibido por Xi, consolidando a China como el nuevo «epicentro diplomático mundial», según el diario oficialista chino Global Times.
Aunque el Kremlin negó que ambas visitas estén relacionadas, la realidad muestra una diferencia clave: mientras China y Estados Unidos negocian como potencias equivalentes, Rusia depende cada vez más del comercio con el gigante asiático tras el quiebre de sus vínculos con la Unión Europea.
Petróleo y gas, el centro de la relación
En 2025, Rusia exportó a China 101 millones de toneladas de petróleo y 49 mil millones de metros cúbicos de gas. De concretarse nuevos acuerdos, la cifra de gas podría aumentar en 50 mil millones adicionales.
Solo en el primer trimestre de este año, las exportaciones petroleras rusas al mercado chino crecieron 35 %, reforzando el papel de Pekín como socio económico clave para Moscú en medio de las sanciones occidentales.









