Más de 10,000 manifestantes tomaron las calles de la capital irlandesa en rechazo a la llegada del presidente estadounidense Donald Trump. Durante las movilizaciones, los asistentes mostraron pancartas y consignas en contra de las políticas de Washington, haciendo énfasis en sus vínculos con Jeffrey Epstein y su respaldo al gobierno de Benjamin Netanyahu.
Bajo el lema “Trump, no eres bienvenido”, la protesta fue convocada por asociaciones como la Liga por la Neutralidad Irlandesa (INL), el Movimiento Irlandés contra la guerra y contó con la presencia de formaciones políticas como el Partido Laboristas irlandés, y los izquierdistas Sinn Féin (antiguo brazo político del IRA) y People Before Profit (El Pueblo Antes que el Lucro).
Los manifestantes también usaron sus voces para para decir que, en vez de en la isla irlandesa, debería estar en un tribunal, entre rejas o para denunciar que es “cómplice de genocidio” en Gaza.
Durante su estancia en la isla, el mandatario estadounidense mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, en la que expresó posturas clave de su agenda exterior.
Entre sus declaraciones más destacadas, Trump manifestó su respaldo a una eventual reunificación de Irlanda, calificándola como un hecho «fantástico», al tiempo que defendió la política internacional de Washington en Medio Oriente asegurando que su administración facilitó la reducción de hostilidades en Gaza y la estabilidad en las rutas de navegación del Golfo Pérsico.









