Cerca de 10,000 personas recorrieron el centro de la ciudad para condenar la escalada bélica y el gasto militar; la protesta en Valencia advierte sobre el impacto económico directo que el conflicto tendrá en la cesta de la compra.
Este sábado, el corazón de la capital valenciana se convirtió en el escenario de una movilización masiva. Bajo el lema «No a la guerra», unas 10,000 personas —según cifras de la Delegación del Gobierno— marcharon desde la Plaza del Ayuntamiento para expresar su firme rechazo a la actual deriva militarista global. La protesta en Valencia, convocada por una unidad de movimientos sociales, sindicatos y partidos de izquierda, denunció lo que consideran una estrategia de «normalización de la barbarie» que ignora la diplomacia internacional.
El manifiesto leído al final de la marcha en la Plaza de América puso especial énfasis en la «alianza bélica entre Israel y Estados Unidos». Los organizadores de la protesta en Valencia señalaron que los bombardeos y las sanciones coercitivas vulneran la soberanía de los pueblos, citando ejemplos críticos como el conflicto en Irán, la situación en Palestina y la cronificación de la guerra en Ucrania. Para los convocantes, estas acciones no traen libertad, sino una «asfixia económica» amparada en la impunidad y en intereses neocoloniales que amenazan la estabilidad mundial.
Un punto clave de la movilización fue la advertencia sobre las consecuencias locales del conflicto. A pesar de los 5,000 kilómetros que separan a la región de los principales focos de combate, los organizadores de la protesta en Valencia aseguraron que la guerra ya es una amenaza directa a la «línea de flotación» de la economía valenciana. Señalaron que el aumento en el precio de las materias primas y la energía repercutirá inevitablemente en el costo del transporte, el turismo y, fundamentalmente, en la cesta de la compra de las familias.
En el ámbito político, la jornada estuvo marcada por las críticas a la administración autonómica. Vicent Mascarell, secretario de Organización del PSPV-PSOE, denunció la ausencia de representantes del PP, Vox y del Consell en la marcha. Durante la protesta en Valencia, se subrayó que el incremento del gasto militar supone un recorte directo en derechos sociales, debilitando las políticas que garantizan una vida digna para la población civil en favor de una lógica de bloques militares y confrontación.
Finalmente, los más de 300 colectivos adheridos exigieron un alto el fuego inmediato y una desescalada total en todos los frentes abiertos. La protesta en Valencia concluyó con un llamamiento a la movilización permanente, bajo la premisa de que «si no terminamos con la guerra, la guerra terminará con el mundo que conocemos». La ciudadanía valenciana reclamó así un retorno urgente a la Carta de las Naciones Unidas y al derecho de autodeterminación como única base posible para la convivencia internacional.






