La ventana de transferencias de enero de 2026 ha reafirmado el dominio absoluto de Inglaterra sobre el resto del continente europeo. Con un gasto de 450 millones de euros, la Premier League igualó sus registros del año anterior, distanciándose de una Serie A que apenas alcanzó los 240 millones. Lo más sorprendente es el declive de LaLiga española, que con 75 millones de gasto total, fue superada incluso por el campeonato brasileño y la MLS estadounidense, evidenciando una crisis de liquidez en el fútbol ibérico.
El Manchester City lideró el gasto con el objetivo de blindar su defensa y ataque ante las bajas de Gvardiol y Stones. La contratación de Antoine Semenyo por 72 millones representa el movimiento más caro del invierno, una apuesta de Guardiola para mantener el ritmo en la lucha por el título. Esta inversión se compensó parcialmente con la salida de Oscar Bobb, demostrando que incluso los clubes con mayores recursos buscan mantener un balance saludable en sus libros contables durante el mercado de enero.
En Londres, el Crystal Palace intentó una reestructuración ambiciosa gastando 90 millones entre Jorgen Strand Larsen y Brennan Johnson. Sin embargo, los planes de los Eagles sufrieron un revés cuando Jean-Phillipe Mateta no superó el reconocimiento médico con el Milan, frustrando una venta de 40 millones. Este incidente subraya los riesgos del mercado invernal, donde las urgencias médicas y los plazos ajustados pueden arruinar planificaciones financieras que parecían garantizadas para los equipos de media tabla.
Los refuerzos de los equipos del Big Six mostraron estrategias dispares: mientras el Chelsea recuperaba a jóvenes cedidos como Anselmino, el Liverpool aseguraba a Jeremy Jacquet para el futuro. El Tottenham fue el más activo entre los perseguidores al pagar 40 millones por Conor Gallagher, un perfil de despliegue físico que Postecoglou consideraba esencial para su centro del campo. Mientras tanto, la inactividad de Arsenal y United sugiere una apuesta por la continuidad del bloque para el tramo final del curso.
El mercado también dejó claro que la Premier League es el destino preferido para los talentos sudamericanos y de ligas menos potentes. El West Ham reclutó a Taty Castellanos y el Bournemouth a la perla brasileña Rayan, financiando estos movimientos con ventas masivas a sus propios competidores o a ligas de origen como el caso de Paquetá al Flamengo. Al cerrar el balance con más de 300 millones en ventas, la liga inglesa demuestra una salud financiera envidiable que le permite seguir dictando las reglas del juego.





