Cada año, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público publica los Pre Criterios Generales de Política Económica, que constituyen el primer panorama oficial sobre cómo el gobierno evalúa la situación económica del país y cuáles serán los principales supuestos fiscales para el año siguiente. Su presentación responde a un mandato legal establecido en el artículo 42 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que obliga a enviarlos al Congreso a más tardar el 1 de abril.
¿Cómo llega la economía mexicana?
Antes de proyectar el escenario hacia 2027, el documento ofrece un diagnóstico de la coyuntura reciente en el que se observa un panorama mixto. Por un lado, la economía mexicana creció apenas 0.6% en 2025, afectada por la incertidumbre comercial con Estados Unidos, la debilidad del sector industrial y la cautela en la inversión privada. Por otro, persistieron señales de resiliencia, como una tasa de desempleo en mínimos históricos, el crecimiento de los salarios reales y un máximo histórico preliminar en inversión extranjera directa.
Este contraste no es menor. Lo que muestran los Pre Criterios es una economía que logró sostener su estabilidad incluso en un entorno adverso, pero que al mismo tiempo perdió dinamismo en sus motores productivos. Esto implica que el punto de partida hacia 2027 no es una economía en crisis, pero tampoco una en expansión sólida, sino una que enfrenta el reto de acelerar su crecimiento sin perder estabilidad.
¿Qué se espera para 2027?
La Secretaría de Hacienda proyecta una recuperación gradual. El crecimiento del PIB se estima en un rango de entre 1.8 y 2.8% para 2026 y de 1.9 a 2.9% para 2027. Estas cifras sugieren una mejora respecto al desempeño reciente, aunque siguen ubicándose en niveles moderados en términos históricos.
Más allá del número, lo relevante es que este crecimiento esperado depende de que se activen ciertos factores. El documento señala como impulsores la inversión en infraestructura, el fortalecimiento del consumo interno y el dinamismo del sector externo. Sin embargo, estos motores no están garantizados. La inversión ha mostrado debilidad en el último año y el entorno internacional sigue marcado por incertidumbre comercial y tensiones geopolíticas, lo que introduce un margen importante de riesgo en la proyección.
En este sentido, la expectativa de un mayor dinamismo económico descansa principalmente en tres elementos. Por un lado, la inversión en infraestructura pública y privada, impulsada por el Plan de Inversión para el Desarrollo con Bienestar, que busca detonar efectos multiplicadores sobre la actividad productiva. Por otro, el consumo de los hogares, sostenido por el crecimiento de los salarios reales y los Programas para el Bienestar. Finalmente, las exportaciones, en un contexto en el que México mantiene condiciones comerciales relativamente favorables frente a otros países. A ello se suma un factor temporal, la celebración de la Copa Mundial de Futbol en 2026, que podría generar un impulso adicional en sectores como turismo, comercio y servicios.
En materia de inflación, se espera que converja hacia el objetivo del 3% al cierre de 2027. Esta trayectoria es clave dentro del escenario planteado, ya que una inflación más baja permitiría una reducción gradual en las tasas de interés, que se proyectan en 5.5%. Esto implicaría condiciones financieras más favorables para empresas y hogares y contribuiría a sostener la recuperación económica. No obstante, esta convergencia también depende de factores externos, por lo que su materialización no está completamente asegurada.
Aspectos macroeconómicos
| Rango de crecimiento del PIB 2027 | Inflación esperada fin de 2027 | Tasa de interés fin de periodo 2027 | Precio estimado del petróleo 2027 | Tipo de cambio fin de periodo 2027 |
| 1.9%–2.9% | 3.0% | 5.5% | $54.7 dpb | $18.6 |
Finanzas públicas y el papel del crecimiento
En materia presupuestaria, los ingresos bajan ligeramente en 2027 respecto a 2026, principalmente por un menor precio esperado del petróleo. Al mismo tiempo, los ingresos no petroleros se mantienen relativamente estables, lo que refleja una recaudación sólida sin cambios en tasas impositivas.
El gasto, por su parte, se reduce como proporción del PIB, pasando de 26.8% a 25.2%. Este ajuste se concentra en el gasto programable, mientras que el gasto no programable se mantiene sin cambios relevantes. Como resultado, el déficit presupuestario disminuye a 3.0% del PIB en 2027.
Este proceso refleja una estrategia de consolidación fiscal gradual. El gobierno no busca eliminar el déficit de forma inmediata, sino reducirlo de manera ordenada. Sin embargo, esta trayectoria descansa en los supuestos macroeconómicos. Si el crecimiento no se materializa o la inflación no sigue la trayectoria esperada, los ingresos podrían verse presionados y el ajuste fiscal requeriría medidas adicionales.
Una estrategia de equilibrio
En conjunto, los Pre Criterios 2027 reflejan una estrategia de equilibrio entre estabilidad y crecimiento. Por un lado, se plantea una reducción gradual del déficit y una trayectoria sostenible de la deuda. Por otro, se mantiene el énfasis en el gasto social y la inversión pública como ejes de la política económica.
Más allá de las cifras, el documento revela una apuesta. Se asume que la economía puede recuperar dinamismo, que la inflación continuará descendiendo y que será posible ordenar las finanzas públicas sin afectar las prioridades del gasto. El desafío es que estos elementos están profundamente vinculados. El crecimiento facilita la consolidación fiscal, pero a su vez depende de condiciones financieras e internacionales que siguen siendo inciertas.
En este sentido, los Pre Criterios no cierran la discusión, sino que la abren. Plantean un escenario posible, pero condicionado, en el que la estabilidad se mantiene, aunque el reto central sigue siendo el mismo, lograr un crecimiento más sostenido y menos dependiente del entorno externo.






