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El expresidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ha desatado una fuerte controversia tras publicar una columna de opinión sobre la selección francesa de fútbol antes de las semifinales del Mundial. En su texto, Rajoy elogió el nivel del equipo galo, pero afirmó que jugaba «sin franceses», una declaración que alude al origen migrante de muchos de sus jugadores. Estas palabras han sido calificadas como «racistas» y «xenófobas» tanto en Francia como en España, generando una tensión diplomática inesperada en el ámbito deportivo.

La reacción del gobierno francés fue contundente y unánime. El ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot, señaló que las afirmaciones de Rajoy son una mezcla de «estupidez y racismo», subrayando que Francia no tiene un color de piel definido. Por su parte, la embajada francesa en España recordó que 23 de los 26 jugadores nacieron en territorio francés y que todos son ciudadanos de pleno derecho. Líderes de diversos partidos políticos en Francia también se unieron a la condena, defendiendo una identidad nacional basada en valores políticos y no en la etnia.

Dentro de España, el presidente Pedro Sánchez criticó duramente a Rajoy, señalando que sus declaraciones «avergüenzan» a los ciudadanos y deseó que en el próximo encuentro «gane el mejor y pierda el racismo». No obstante, el Partido Popular salió en defensa del expresidente, asegurando que sus comentarios eran simplemente «sarcásticos» y que su única intención era mostrar apoyo a la selección española. Otros ministros españoles aprovecharon para defender a jugadores nacionales con raíces extranjeras, como Lamine Yamal o Nico Williams, insistiendo en que son tan españoles como cualquier otro ciudadano.

Este incidente no es aislado, ya que se suma a recientes ataques racistas contra figuras como Kylian Mbappé por parte de figuras políticas internacionales. La situación ha reabierto un debate profundo sobre el racismo en el fútbol y la identidad nacional en sociedades diversas. Mientras las autoridades francesas insisten en que su selección es el reflejo de una nación unida bajo el lema republicano, los comentarios de Rajoy han recordado la persistencia de prejuicios que vinculan la nacionalidad con la ascendencia tradicional.