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Una fotografía oficial compartida por la asesora de la Casa Blanca, Margo Martin, desató una intensa controversia en redes sociales tras la visita del equipo femenil de tenis de la Universidad de Georgia. En la imagen, destinada a celebrar el título nacional de la NCAA obtenido por las «Bulldogs», el presidente Donald Trump y cinco hombres del personal administrativo y técnico ocupan el primer plano y la mayor parte del encuadre. Por el contrario, las 11 jugadoras campeonas aparecen relegadas a una tarima trasera, lo que visualmente las hace lucir pequeñas y secundarias en su propio homenaje.

La crítica no se limitó a la composición visual, sino que se agravó tras la difusión de un video del evento. En la grabación se observa al mandatario estrechar la mano de cada uno de los hombres presentes en la fila delantera incluyendo al director atlético Josh Brooks y al entrenador Drake Bernstein para luego detenerse sin saludar individualmente a las atletas que estaban justo detrás de ellos. Este gesto fue interpretado por miles de usuarios y expertos en comunicación como una falta de reconocimiento profesional hacia las deportistas.

Figuras históricas del deporte alzaron la voz ante lo que calificaron como un trato irrespetuoso. La leyenda del tenis Martina Navratilova reaccionó en la plataforma X afirmando que «una imagen vale más que mil palabras», mientras que diversos analistas deportivos señalaron la ironía de un festejo donde las homenajeadas fueron tratadas como «decoración de fondo». En plataformas como Reddit y X, la imagen fue blanco de burlas y críticas que señalaban el «muro de hombres» que impedía ver a las verdaderas ganadoras del trofeo.

Pese al ruido mediático y las acusaciones de misoginia hacia la administración, la Universidad de Georgia mantuvo una postura institucional y diplomática. A través de sus cuentas oficiales, el equipo compartió la fotografía y agradeció la invitación a la Casa Blanca, calificando la experiencia como un honor. Este contraste entre la respuesta oficial de la universidad y la indignación del público general ha mantenido el debate activo sobre el lugar que se le otorga al deporte femenino en las ceremonias de alto nivel.