Saltar al contenido principal
Publicidad

En una de las decisiones más disruptivas desde que asumió el cargo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció esta tarde una nueva política que permite a los miembros del servicio militar portar armas de fuego personales dentro de las instalaciones gubernamentales. La medida tiene como objetivo principal garantizar la autodefensa del personal ante posibles ataques internos o externos.

Un cambio de paradigma en la autodefensa
A través de un memorando oficial firmado este jueves, Hegseth instruyó a los comandantes de todas las bases e instalaciones militares a facilitar y aprobar las solicitudes de los uniformados para portar armamento de propiedad privada. El secretario subrayó que, a partir de ahora, las autoridades deben operar bajo la «presunción de que el arma es necesaria» para la protección personal, revirtiendo la política anterior que limitaba el uso de armas a funciones estrictamente de servicio o entrenamiento.

Respuesta a tragedias en recintos militares
La decisión de Hegseth no es aislada; surge como respuesta directa a una serie de incidentes violentos que han enlutado al ejército en años recientes. El secretario hizo alusión a eventos críticos ocurridos en instalaciones como Fort Stewart, la Base de la Fuerza Aérea Holloman y la Estación Aérea Naval de Pensacola, donde la falta de armamento personal entre las víctimas limitó sus capacidades de respuesta inmediata.

El «enemigo interno»
Uno de los puntos más polémicos de su declaración fue la advertencia sobre la naturaleza de las amenazas actuales. Hegseth fue enfático al señalar que el peligro no proviene únicamente de actores extranjeros o terroristas externos, sino que existe el riesgo real de que el «enemigo» se encuentre dentro de las propias filas del ejército.