El personal de cuidados intensivos del Centro Médico del Condado de Hennepin, en Minneapolis, puso en duda la versión del Servicio de Migración y Control de Aduanas (ICE) sobre las graves lesiones que presentó el migrante mexicano Alberto Castañeda Mondragón, de 31 años, tras su detención.
Los agentes federales aseguraron que el hombre, aún esposado, se lanzó de cabeza contra una pared al intentar escapar. Sin embargo, médicos y enfermeras concluyeron que esa explicación era físicamente imposible, debido a la magnitud del daño: una tomografía reveló al menos ocho fracturas en el cráneo, además de sangrado cerebral.
La patóloga forense Lindsey C. Thomas respaldó al personal médico al señalar que nadie podría provocarse lesiones de adelante hacia atrás de esa forma. Incluso, los propios agentes ofrecieron versiones contradictorias, llegando a admitir ante algunos trabajadores que el detenido había sido golpeado tras su arresto cerca de un centro comercial.
Antes de que su estado empeorara, Castañeda Mondragón relató al personal de urgencias que fue arrastrado y maltratado por los agentes durante la detención. A pesar de su condición, los oficiales insistieron en encadenar sus tobillos a la cama, lo que generó mayor tensión con el personal de salud.
Los médicos explicaron que su comportamiento desorientado es consecuencia directa de una lesión cerebral traumática. Su recuperación es incierta: ha perdido gran parte de su memoria y solo logra recordar 20 % de lo vivido.
Sin familiares en Minnesota, sus compañeros de trabajo se han hecho cargo de su cuidado, mientras crece la preocupación por los altos costos médicos que enfrentará.





