Una investigación publicada por el diario The New York Times reveló que el Pentágono de Estados Unidos comenzó el despliegue de 600 soldados a un centro de entrenamiento en la selva de Panamá, como parte de un plan para expandir las operaciones contra el narcotráfico en América Latina.
Las tropas pertenecen a la 10.ª División de Montaña con sede en Fort Drum, Nueva York, y operarán bajo la coordinación de un comando militar táctico en Miami enfocado en la seguridad regional. Según fuentes militares citadas por el rotativo, la estrategia contempla extender el apoyo operativo a países como Honduras y Colombia para reforzar redadas coordinadas con las fuerzas armadas locales.
El movimiento responde a la política de seguridad impulsada por la administración del presidente Donald Trump, la cual ha incrementado la presión sobre los gobiernos latinoamericanos y otorgado un papel preponderante a las Fuerzas Armadas de EE. UU. en el combate a las organizaciones del crimen organizado trasnacional.
Analistas de defensa destacan que esta movilización de personal operativo representa una de las mayores expansiones de la presencia militar estadounidense en territorio centroamericano registradas desde el periodo de la Guerra Fría.











