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El prefecto de Policía de París, Patrice Faure, emitió órdenes que prohíben las concentraciones no notificadas en puntos estratégicos de la capital, incluyendo el palacio del Elíseo, la sede del Gobierno en Matignon, los Campos Elíseos, la Asamblea Nacional, el Senado y las principales estaciones ferroviarias. Las restricciones abarcan también plazas emblemáticas como la Concordia y la Bastilla.

La decisión busca contener una jornada de movilizaciones convocada por estudiantes, funcionarios, agricultores, sindicatos y miembros del movimiento de los «chalecos amarillos», en medio de un creciente malestar por el alza en el costo de la vida. Para evitar enfrentamientos como los registrados en semanas previas, las autoridades establecieron rutas alternativas entre las plazas de la República y de Clichy.

Ante el clima de tensión a seis meses de las elecciones presidenciales, el primer ministro, Sébastien Lecornu, convocó a un gabinete de crisis, mientras que el ministro del Interior, Laurent Nuñez, autorizó el uso de granadas aturdidoras en caso de violencia grave. 

Por su parte, el presidente Emmanuel Macron hizo un llamado a la calma y al respeto, pidiendo ejercer el derecho constitucional a protestar sin recurrir a la violencia ni al vandalismo.