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Durante su estancia en la residencia episcopal de Lourdes, el Papa León XIV sostuvo un encuentro de casi dos horas con siete personas —cuatro hombres y tres mujeres— que sufrieron abusos por parte de miembros del clero y de la Iglesia de Francia. La reunión, dividida entre una charla grupal y audiencias individuales, permitió al pontífice escuchar directamente los testimonios y el dolor de los sobrevivientes.

El portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, detalló que el Papa dialogó en privado con cada uno de los asistentes, quienes le compartieron sus historias y propuestas para evitar que estos crímenes se repitan. Posteriormente, el líder católico les dirigió un mensaje de agradecimiento por su valentía, reiterando su compromiso absoluto de garantizar que la Iglesia sea un espacio seguro de sanación y refugio para todos los fieles.

La cita se llevó a cabo pocas horas después de que el pontífice exigiera a los obispos franceses mantener una «máxima vigilancia» ante la lacra de los abusos, subrayando la necesidad de continuar y profundizar los esfuerzos de prevención y reparación a las víctimas.

Cinco de los participantes, identificados como Jean-Marie Delbos, Véronique Garnier, Jérôme Guillement, Olivier Mardi y Bertrand Virieux, ofrecieron una conferencia de prensa posterior. Delbos, sobreviviente de violencia sexual en el centro educativo de Bétharram, calificó la reunión como un momento extraordinario que transformó profundamente su percepción sobre la institución y el papado.