Ante una Plaza de San Pedro colmada de fieles, el Papa León XIV presidió su primera celebración del Domingo de Ramos. Durante la eucaristía, el Sumo Pontífice centró su mensaje en la urgencia de la paz, la solidaridad con los perseguidos y el drama de la migración en el Mediterráneo, marcando el inicio de la Semana Santa 2026.
Cercanía con los cristianos en conflicto
En su homilía, el Santo Padre expresó su profunda preocupación por las comunidades religiosas en zonas de guerra, destacando que el conflicto impide la vivencia de la fe:
“Al inicio de la Semana Santa estamos más que nunca cerca con la oración a los cristianos del Medio Oriente, que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y en muchos casos no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos”.
Crítica a los líderes que promueven la guerra
Uno de los momentos más contundentes fue cuando el Papa León XIV advirtió sobre la incompatibilidad entre la espiritualidad y la violencia. El pontífice señaló directamente a quienes toman decisiones bélicas:
- Incompatibilidad espiritual: Subrayó que las oraciones de los líderes que emprenden guerras no son aceptadas por Dios.
- Mensaje directo: “No se puede rezar y al mismo tiempo sembrar conflicto y destrucción”, afirmó categóricamente.
- Llamado a la acción: Enfatizó que la verdadera fe exige promover la justicia y la reconciliación entre los pueblos.
Homenaje a los migrantes y víctimas del mar
El Papa dedicó un espacio solemne para rezar por los difuntos, los heridos y sus familias, recordando que la creación está destinada a la vida. Hizo una mención especial al reciente naufragio frente a la isla de Creta:
«La tierra, el cielo y el mar están creados para la vida y la paz», recordó, mientras dedicaba sus plegarias a los migrantes que han perdido la vida en el mar buscando un futuro mejor.






