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A pocas horas de que el gobierno estadounidense formalice un nuevo paquete de sanciones financieras extremas, el jefe del Ejército de Pakistán, el mariscal de campo Asim Munir, arribó este lunes a Irán para encabezar gestiones diplomáticas encaminadas a destrabar el conflicto bélico entre la república islámica y EE. UU., que este mes cumple su primer semestre.

La visita del alto mando militar paquistaní, confirmada por medios locales de la capital iraní, busca posicionar a Islamabad como un canal de diálogo clave en un escenario de negociaciones estancadas. Pakistán se ha consolidado como uno de los principales intermediarios neutrales desde el inicio de las hostilidades, desatadas el pasado 28 de febrero.

El movimiento diplomático coincide con el anuncio del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien detallará este lunes los lineamientos de lo que Estados Unidos califica como la mayor campaña de aislamiento económico en la historia global. El plan contempla castigos financieros directos y represalias comerciales contra cualquier nación que facilite asistencia vital, adquiera crudo iraní o participe en transacciones monetarias con el régimen de Teherán.

La respuesta de las autoridades iraníes no se ha hecho esperar. El gobierno de la república islámica advirtió que considerará «enemigo» a cualquier Estado que se sume al cerco financiero estadounidense, al tiempo que ratificó su amago de atacar intereses económicos norteamericanos en caso de concretarse las nuevas medidas punitivas.