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La compañía OpenAI anunció que un nuevo modelo de inteligencia artificial logró resolver las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio en matemáticas. De acuerdo con la empresa, el proceso requirió 88 horas de cómputo y una inversión millonaria en infraestructura digital. El hallazgo busca demostrar que las fórmulas empleadas para predecir el comportamiento de fluidos como el aire y el agua pueden fallar con el paso del tiempo, cumpliendo con las exigencias planteadas por el Clay Mathematics Institute.

El anuncio generó una inmediata disputa científica con investigadores rivales. Tristan Buckmaster, matemático de la Universidad de Nueva York, y Levent Alpoge, especialista de la firma Anthropic, cuestionaron la legitimidad del hito. Buckmaster señaló que OpenAI adoptó un enfoque metodológico inusual que su equipo ya venía desarrollando de forma pública, sugiriendo que la tecnológica solo priorizó el proyecto tras enterarse de sus avances independientes asistidos por sistemas de IA.

Por su parte, los representantes de OpenAI negaron haber tenido acceso al trabajo del equipo competidor y rechazaron las acusaciones de plagio metodológico. El director de investigación de la firma, Mark Chen, calificó el avance como un hito histórico para la investigación científica, al tiempo que la compañía confirmó que no solicitará el premio de un millón de dólares asociado a la resolución oficial de la interrogante matemática.