La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución histórica que califica la trata de personas africanas y la esclavitud racializada como «la injusticia más inhumana y duradera contra la humanidad». Con 123 votos a favor, el organismo internacional instó a los Estados miembros a establecer procesos judiciales y mecanismos de reparación de daños por las atrocidades del pasado.
La votación registró 3 votos en contra provenientes de Estados Unidos, Israel y Argentina, además de 52 abstenciones. La delegación de Washington justificó su postura bajo el argumento de que las naciones modernas no deben ser sujetos de reparaciones por víctimas de periodos históricos anteriores. No obstante, el Secretario General de la ONU, António Guterres, hizo un llamado urgente a los diplomáticos para honrar la memoria de las víctimas de la trata transatlántica no solo con discursos, sino mediante acciones concretas que garanticen la justicia restaurativa.






