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La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió formalmente que el brote de Ébola en la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose por encima de la capacidad de respuesta actual. El portavoz de la institución, Tarik Jasarevic, destacó la urgencia de asegurar mayor financiamiento y recursos para reforzar áreas clave como la investigación de campo, la capacidad de tratamiento y el personal comunitario.

Declarado oficialmente el 15 de mayo, el evento se posiciona como la peor epidemia histórica del virus registrada en la RDC. Con corte al 1 de agosto, el balance epidemiológico contabiliza 3.748 casos confirmados, 1.657 fallecimientos y 708 pacientes recuperados. La provincia de Ituri concentra cerca del 90% de los contagios, mientras que zonas como Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo también reportan afectaciones, manteniendo a más de 17.000 contactos directos bajo vigilancia diaria.

La contención de esta crisis sanitaria enfrenta severos obstáculos operativos y médicos: Falta de tratamiento biológico, es decir, a diferencia de episodios previos causados por la cepa Zaire, el actual brote está impulsado por la variante Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos con eficacia demostrada. Tambièn se encuentra la inseguridad y conflicto armado: Los constantes enfrentamientos bélicos en el este del país y los ataques a centros de salud entorpecen de forma directa las labores del personal humanitario.