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El organismo de la ONU ratifica que la instalación de Jonbad quedó inoperativa por «graves daños»; el complejo permitía la producción de plutonio, material clave para armamento atómico

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó este domingo que la planta de producción de agua pesada en Jonbad, al noreste de Irán, ha quedado fuera de servicio tras el bombardeo ejecutado por Israel el pasado viernes. Mediante un análisis independiente de imágenes satelitales, la agencia nuclear de la ONU corroboró que la infraestructura sufrió «graves daños» que imposibilitan su funcionamiento a corto y mediano plazo.

Ubicada a unos 400 kilómetros de Teherán y cerca del complejo de Arak, la planta de Jonbad es fundamental para la producción de óxido de deuterio (agua pesada). Aunque el OIEA aclaró que el sitio no contenía «material nuclear declarado» al momento del impacto, la importancia estratégica de la planta radica en que este tipo de instalaciones son esenciales para alimentar reactores capaces de producir plutonio, sustancia de doble uso que puede ser refinada para la fabricación de ojivas nucleares.

Este ataque, confirmado por el gobierno de Israel el mismo viernes, se suma a la sistemática ofensiva que tanto Tel Aviv como Washington han mantenido durante este primer mes de guerra contra el programa nuclear iraní. El bombardeo de Jonbad envía un mensaje claro: el objetivo de la coalición no es solo reducir la capacidad de misiles de Teherán, sino desmantelar de forma permanente su potencial de desarrollo atómico.