Un séptimo colapso generalizado del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en lo que va de 2026 dejó a más del 70 % de Cuba a oscuras, desatando masivas protestas presenciales, cacerolazos y bloqueos de calles en múltiples municipios de La Habana como El Cerro, Centro Habana y Alamar.
La crisis se agravó tras la salida imprevista de la central termoeléctrica Antonio Guiteras debido a fallas en sus calderas, lo que generó un déficit de generación superior a los 2,000 megavatios. La interrupción del suministro paralizó los sistemas de bombeo de agua, la red bancaria y los servicios digitales. Mientras el gobierno cubano atribuye el desabastecimiento al cerco petrolero de Estados Unidos, expertos señalan décadas de falta de inversión en la infraestructura. Ante el incremento del descontento ciudadano por apagones de más de 20 horas diarias, las autoridades desplegaron fuerzas de seguridad y contingentes oficialistas en puntos estratégicos de la capital para contener las manifestaciones.












