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La Selección Mexicana de Béisbol escribió una de las páginas más brillantes de su historia este domingo al blanquear y noquear a Brasil con un escandaloso marcador de 16-0. Este resultado se convierte oficialmente en la victoria con mayor diferencia de carreras para México en toda la historia de los Clásicos Mundiales, superando el 16-1 obtenido ante Australia en 2009. La novena dirigida por Benjamín Gil demostró un poderío ofensivo aterrador que dejó sin respuestas al conjunto sudamericano desde el primer lanzamiento.

El festival de batazos inició temprano gracias a la chispa de Randy Arozarena, quien conectó un imparable para colocarse en la intermedia, permitiendo que Aranda impulsara la de la quiniela. Poco después, Alejandro Kirk aumentó la ventaja a 2-0 con un extrabase oportuno, marcando el ritmo de lo que sería una tarde de pesadilla para los lanzadores brasileños. La ofensiva mexicana no quitó el dedo del renglón, acumulando carreras entrada tras entrada hasta alcanzar la cifra mágica que decretó el final prematuro del encuentro por la vía del «mercy rule».

Desde la lomita, el pitcheo mexicano estuvo intratable, permitiendo que la ventaja se mantuviera cómoda en todo momento. Roel Ramírez realizó un trabajo impecable colgando ceros en las entradas intermedias, mientras que Alex Armenta selló la blanqueada en la sexta entrada para concretar el 12-0 momentáneo que rápidamente se transformaría en el 16-0 final. La defensa azteca respaldó cada lanzamiento, impidiendo que Brasil pudiera siquiera amenazar con romper el cero en la pizarra.

Esta es la séptima ocasión en la que México anota 10 o más carreras en un juego de Clásico Mundial, uniéndose a victorias memorables contra Sudáfrica, Australia, Venezuela, Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, ninguna de las anteriores había mostrado tal nivel de desproporción y dominio absoluto, lo que coloca a esta edición de 2026 como una de las más potentes en la historia del béisbol mexicano a nivel selecciones.

El cerrojazo final lo puso Julián Ornelas con un batazo memorable que terminó por hundir a Brasil y desatar la euforia en el dugout mexicano. Con este triunfo, México no solo mejora su posición en el Grupo B, sino que llega con la moral por las nubes para enfrentar a su archirrival, Estados Unidos, este lunes. La exhibición de hoy sirve como una advertencia para el resto del torneo: México tiene el pitcheo y el bateo necesarios para pelear por el campeonato mundial.