La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Física 2026 al astrofísico belga Francis Halzen por su labor pionera en el desarrollo de un observatorio en la Antártida destinado a detectar partículas cósmicas conocidas como neutrinos, abriendo un campo inédito en la astronomía moderna.
El anuncio fue realizado este martes en Estocolmo por Mark Pearce, presidente del comité galardonado, quien destacó la tenacidad y visión del investigador al liderar un proyecto internacional sin precedentes.
En enlace telefónico desde Italia, Halzen calificó el reconocimiento como una gran sorpresa y un placer, recordando que al inicio de la iniciativa pocos confiaban en su viabilidad técnica.
El científico ideó el proyecto en 1988 para materializar el Observatorio de Neutrinos IceCube, un enorme dispositivo instalado en el hielo antártico que aprovecha la emisión de destellos de luz generados cuando estas partículas colisionan con núcleos atómicos, los cuales son captados por sensores sumergidos en el hielo glaciar.
Los neutrinos, descritos habitualmente como partículas fantasmales por su capacidad de atravesar cualquier tipo de materia sin sufrir alteraciones y por carecer prácticamente de masa, viajan desde los confines del universo a través de estrellas, planetas y galaxias completas. Richard Fitzgerald, redactor jefe de Physics Today, subrayó la singularidad de que el galardón recayera en una sola persona, destacando que aunque la construcción requirió a cientos de especialistas, el desarrollo científico germinó de una única visión individual.












