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La NFL está a punto de entrar en su etapa más caótica de movimientos de personal, y el nombre de Philip Rivers encabeza la lista de sorpresas. Tras concluir su participación con los Colts este domingo, el futuro miembro del Salón de la Fama está siendo objeto de consultas de antecedentes por parte de diversas franquicias. Aunque Rivers siempre se mostró reacio a dejar su vida en Alabama, su dramático regreso a las canchas en diciembre parece haber cambiado su perspectiva sobre volver a tiempo completo a la liga.

Actualmente, las vacantes de entrenador en jefe en los Giants y los Titans son los destinos más lógicos para una entrevista inicial, pero se espera que el número de equipos interesados aumente tras el «Lunes Negro». Los equipos ven en Rivers no solo a un estratega, sino a un líder capaz de atraer a un staff de entrenadores de élite. Su capacidad para comunicarse con los jugadores modernos, demostrada en su reciente mes con los Colts, ha disipado las dudas sobre si un veterano de su época podría conectar con el vestuario actual.

El éxito de Rivers en el nivel de preparatoria con St. Michael Catholic no es un detalle menor. Dirigir en Fairhope, Alabama, le ha dado una perspectiva formativa que muchos entrenadores profesionales pierden. Ha demostrado que puede construir un programa desde cero y llevarlo a instancias competitivas, una habilidad que los dueños de equipos de la NFL valoran enormemente. ¿Es una locura pasar de la preparatoria a la NFL? En la liga de hoy, la inteligencia y el liderazgo pesan más que el currículum tradicional.

Rivers fue honesto sobre sus ambiciones durante esta semana, mencionando que la televisión no es su prioridad. Su deseo de «influir en el marcador» es un código claro para cualquier gerente general buscando un coach con hambre de triunfo. Philip no quiere hablar de los partidos desde una cabina; quiere estar en la banda decidiendo la jugada de cuarta oportunidad que defina el destino de una franquicia. Esa mentalidad competitiva es su mejor carta de presentación.

Aunque su paso por los Colts en 2025/2026 no se tradujo en victorias, su presencia fue una historia positiva que rehabilitó su imagen pública. Le recordó a la liga por qué fue uno de los quarterbacks más respetados y estudiados. Si acepta una entrevista, Rivers podría cambiar el paradigma de cómo se contrata a un entrenador en jefe en la era moderna, saltándose los años como coordinador para tomar directamente las riendas de un equipo profesional.