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El domingo por la tarde, C.J. Stroud afrontará el reto más grande de su joven carrera: liderar a los Texans en una ronda divisional hostil sin Nico Collins ni Justin Watson. La ausencia del receptor Pro Bowl, confirmada tras no practicar el viernes por la conmoción sufrida en Pittsburgh, significa que Houston pierde a su único jugador con más de 600 yardas recibidas. Stroud deberá confiar plenamente en la química mostrada con Christian Kirk para mover las cadenas ante una secundaria de New England que recupera a Christian González.

La defensiva de los Texans es el verdadero motor que mantiene vivas las esperanzas de los aficionados en Houston. Con un promedio de solo 17.4 puntos permitidos por juego, la unidad de Ryans tiene la capacidad de asfixiar a cualquier rival, pero el margen de error para la ofensiva se ha reducido al mínimo. El objetivo será convertir este partido en una batalla de trincheras, limitando el tiempo de posesión de los Patriots y obligándolos a jugar un estilo de fútbol americano de bajo puntaje.

Históricamente, los Patriots han sido el «verdugo» de los Texans en postemporada, venciéndolos cómodamente en las ediciones de 2013 y 2017. No obstante, la era de Tom Brady ha quedado atrás y este enfrentamiento representa una nueva narrativa donde ambos equipos están en procesos de consolidación. Houston llega como el quinto sembrado, pero con el impulso de una racha de victorias que los hace peligrosos a pesar de las bajas sensibles en su cuerpo de receptores.

Un factor clave será el desempeño del juego terrestre de los Texans, que deberá ser más agresivo que nunca para abrir espacios en el medio del campo. Si New England logra cerrar los caminos a los corredores de Houston, Stroud se verá obligado a forzar pases hacia receptores con menos experiencia, lo que podría derivar en errores costosos. La protección de pase será vital, especialmente considerando que la línea ofensiva ha tenido altibajos en momentos de alta tensión durante la campaña regular.

La meta es clara: romper la racha de seis derrotas consecutivas en ronda divisional y poner el nombre de Houston en el mapa de la élite de la AFC. Aunque las casas de apuestas favorecen ligeramente a los Patriots por la localía y la baja de Collins, el espíritu combativo de DeMeco Ryans ha permeado en el vestidor. El domingo se sabrá si los Texans tienen la profundidad necesaria para superar la adversidad y finalmente reclamar su lugar en el juego por el campeonato.