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La intensa rivalidad entre Baltimore y Pittsburgh cobró su víctima más grande. Al perder la batalla por el campeonato divisional en el último juego de la temporada, los Ravens decidieron que era momento de un cambio y despidieron a John Harbaugh. Tras 18 temporadas, el entrenador de 63 años deja la institución con la que alcanzó la cima del mundo deportivo al ganar el Super Bowl XLVII.

Harbaugh lideró una de las épocas más ganadoras de la AFC, logrando seis títulos de división y guiando a Baltimore a dos finales de conferencia ganadas. Su gestión comenzó en 2008, tomando el relevo de Brian Billick, y desde entonces mantuvo a los Ravens como un contendiente perenne. Su capacidad para adaptar al equipo a diferentes estilos de juego le valió el respeto de toda la liga y el galardón de coach del año hace seis temporadas.

Con 180 triunfos en su haber, Harbaugh deja una vara muy alta para quien decida tomar las riendas del equipo. Su efectividad en playoffs (13-11) demuestra que fue un estratega capaz de ganar en los momentos de mayor presión, una cualidad que seguramente lo llevará de vuelta a una banca de la NFL muy pronto. Equipos con plantillas jóvenes verán en él al mentor ideal para instaurar una cultura ganadora de inmediato.

El despido ocurre en un lunes y martes negro para los entrenadores de la NFL. Harbaugh se une a Kevin Stefanski y Pete Carroll como los nombres más pesados que han quedado desempleados en las últimas 48 horas. Mientras que Carroll dejó a los Raiders con una marca de 3-14, la salida de Harbaugh sorprende más por haber estado tan cerca de la postemporada, lo que refleja la poca tolerancia al error en la actual administración de los Ravens.

La historia de los Ravens tiene pocos nombres en su lista de entrenadores, lo que resalta la estabilidad que Harbaugh brindó. Desde 1996, solo tres hombres han ocupado ese cargo, y John fue quien más tiempo permaneció en él. Hoy, Baltimore cierra un libro lleno de éxitos y comienza la búsqueda de un nuevo líder que intente emular los logros del coach que les dio su segundo trofeo Vince Lombardi.