El primer ministro israelí minimizó las discrepancias con el presidente estadounidense al afirmar que ocurren «incluso en las mejores familias»; defendió los logros de la guerra y aseguró que su nación se mantendrá en guardia para atacar si es necesario.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, compareció ante los medios de comunicación este lunes 15 de junio de 2026 para fijar la postura de su administración respecto al Memorando de Entendimiento alcanzado entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán. En una rueda de prensa destinada a desglosar los saldos del conflicto armado, el mandatario adoptó una postura de firmeza institucional al advertir que el Estado judío implementará todas las medidas que sean necesarias para evitar que el régimen de Teherán consolide capacidades atómicas, independientemente de las cláusulas que rigen los tratados diplomáticos de la Casa Blanca.
Discrepancias diplomáticas y la relación con Trump Netanyahu minimizó las tensiones surgidas con el presidente Donald Trump, quien en semanas previas lo había tildado públicamente de «persona difícil» y «loco», exigiéndole mayor gratitud por el respaldo norteamericano. El primer ministro matizó la alianza histórica entre ambos países argumentando que las diferencias de criterio resultan naturales en el ejercicio de la alta política.
“La relación entre socios que se conocen bien implica estar de acuerdo en muchas cosas y a veces discrepar; eso pasa incluso en las mejores familias. En Estados Unidos dicen que el presidente Trump hace todo lo que le pido, y en Israel dicen lo contrario: que yo hago todo lo que él me pide. Eso no es cierto”.
Netanyahu puso en valor que el magnate neoyorquino involucró de manera directa a las Fuerzas Armadas estadounidenses para combatir al enemigo común, calificando dicha actuación en Irán como «admirable», aunque admitió que aún desconoce el contenido específico del borrador definitivo que se prevé firmar este viernes en Ginebra.
La línea roja atómica y la defensa de la guerra: Frente a las severas críticas de los bloques de la oposición y de un sector de la opinión pública local que lo acusan de claudicar ante las presiones de Washington, el líder israelí fue enfático en la defensa de la soberanía de su país. Aseguró de manera perentoria que el polígono de defensa de Israel operará sin condicionamientos aduanales o políticos:
“Lo he defendido hasta el día de hoy y lo seguiré defendiendo en el futuro. Con o sin acuerdo, Irán no tendrá armas nucleares. Ni hoy ni mañana. Mientras yo sea primer ministro de Israel, eso no sucederá”.
Para justificar las movilizaciones militares, el mandatario insistió en que su estrategia salvó a la población civil de una «amenaza de aniquilación nuclear» que colocaba a millones de ciudadanos en grave peligro. Como parte de los logros alcanzados durante la conflagración, enumeró la destrucción del sistema de misiles persa, el debilitamiento de las fábricas de armamento, el asesinato de altos líderes del régimen y un impacto financiero tasado en cientos de miles de millones de dólares infligidos a la economía de Teherán.
Objetivos distantes y operaciones en múltiples frentes: Las crónicas periodísticas recordaron que las metas originales del ejército israelí eran distintas. Según revelaciones publicadas por el diario New York Times sobre un encuentro sostenido en la Casa Blanca el pasado 11 de febrero (17 días antes de que estallara la guerra), Israel había solicitado a Trump un ataque sorpresa conjunto para forzar un levantamiento popular que derrocara al régimen y resguardara el estrecho de Ormuz. El acuerdo preliminar que se signará este viernes contempla prorrogar por 60 días el cese al fuego vigente desde el 8 de abril, el levantamiento paulatino de sanciones a Teherán y el libre tránsito por Ormuz.
Sin embargo, Netanyahu advirtió que «la lucha no ha terminado» y que sus fuerzas armadas se mantienen en un estricto estado de alerta para realizar incursiones preventivas. El balance de las ofensivas terrestres y aéreas desplegadas por Israel desde finales de 2023 evidencia operaciones de primera línea ejecutadas en Gaza (donde se registran 73,000 víctimas mortales), Líbano, Siria, Yemen y los campamentos de refugiados de Judea y Samaria, ratificando la política de blindaje militar del gabinete.







