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El 18 de febrero de 2026, el estadio de esquí de fondo en Tesero vivió un momento surrealista durante las clasificaciones del esprint por equipos femenino. Mientras las atletas se esforzaban al máximo en la nieve, un espectador de cuatro patas decidió unirse a la acción. Nazgul, que se había escapado de un hotel cercano, irrumpió en la pista con una agilidad sorprendente, corriendo a la par de las esquiadoras ante la mirada atónita de los jueces y el público.

​Lo más increíble de la hazaña de Nazgul fue su precisión técnica: el canino no solo mantuvo el ritmo de las profesionales, sino que cruzó la línea de meta justo en el momento exacto para activar la cámara de photo finish. La imagen del perro lobo checoslovaco apareciendo en los resultados oficiales se volvió viral en cuestión de segundos, generando una ovación masiva en las gradas y convirtiendo un error de seguridad en el momento más simpático de la jornada.

​Aunque su intervención pudo haber causado un problema reglamentario, el espíritu olímpico prevaleció y nadie resultó herido. Las atletas, lejos de molestarse, sonrieron ante la presencia del visitante, quien parecía estar disfrutando de la nieve tanto como ellas. Tras cruzar la meta, Nazgul fue interceptado de manera segura por el personal de pista y devuelto a sus dueños, quienes no daban crédito a que su mascota acabara de «competir» en unos Juegos Olímpicos.

​El impacto fue tal que Google no tardó en reaccionar. Al buscar términos relacionados con los juegos, el buscador activó un easter egg con una figura low-poly de un lobo corriendo por la pantalla, un homenaje directo al perro que desafió a las mejores esquiadoras del mundo. Este «guiño» digital permitió que aquellos que no vieron la transmisión en vivo pudieran conocer la historia del perro que quiso ser olímpico.

​A pesar de que las mascotas oficiales son los armiños Tina y Milo, el público ya ha bautizado a Nazgul como la «mascota del pueblo». Su aparición recordó al mundo que, más allá de la rigidez de las medallas y los récords, los Juegos Olímpicos también son un espacio para la sorpresa y la alegría espontánea. Nazgul ya no es solo un perro lobo de Tesero; ahora es una leyenda de la nieve italiana.