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Un total de 98 crías de tortuga marina nacieron y fueron liberadas en las costas de San Blas, Nayarit, como resultado de una estrategia integral de conservación e incubación implementada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y fuerzas de seguridad de los tres órdenes de gobierno.

El logro biológico fue posible gracias a diversos operativos de vigilancia interinstitucional mediante los cuales las autoridades aseguraron paquetes de huevos que habían sido extraídos de forma clandestina de sus nidos naturales. Tras el decomiso, personal técnico de la Profepa aplicó un protocolo de evaluación técnica para revisar las condiciones físicas de los especímenes, el nivel de manipulación recibido y el tiempo transcurrido, determinando que aún contaban con viabilidad para su desarrollo.

Posteriormente, en agosto de 2026, los inspectores trasladaron 163 huevos viables al campamento tortuguero Aayetsie Wakie, ubicado en el municipio de San Blas, donde fueron resembrados en nidos controlados para recibir el manejo adecuado. De dicho total, 98 ejemplares eclosionaron de manera satisfactoria, lo que representó un porcentaje de éxito del 60 por ciento antes de ser reintegrados inmediatamente a su hábitat marino.

La dependencia federal ratificó su compromiso de mantener de forma permanente los esquemas de coordinación interinstitucional con las fuerzas de seguridad y los centros de protección costera. Estas acciones buscan no solo frenar la extracción y comercialización ilícita de nidadas, sino garantizar la supervivencia y recuperación de las poblaciones de tortugas marinas que arriban al litoral del Pacífico mexicano.