El Congreso de la Unión ha dado un paso firme en la organización cultural del Mundial 2026 al autorizar la creación de tres monedas conmemorativas de edición limitada. Esta iniciativa, presentada por la administración de Claudia Sheinbaum, busca celebrar que México sea el primer país en albergar tres Copas del Mundo. La medida fue avalada por la Comisión Permanente, destacando que las monedas servirán como embajadoras de la tradición y el arte mexicano durante el desarrollo del torneo en suelo norteamericano.
El set de colección incluye una moneda de oro puro (25 pesos), una de plata pura (10 pesos) y una moneda de aleación de alpaca plateada (20 pesos). Aunque podrán ser utilizadas para transacciones legales por su valor nominal, su naturaleza está enfocada al coleccionismo de alto nivel. El Banco de México ha señalado que la emisión será limitada, lo que garantiza que su valor numismático supere por mucho el precio de los metales que las componen en el momento de su lanzamiento.
La Casa de Moneda de México ya trabaja en los ajustes técnicos necesarios para la producción masiva de estas piezas. Según los lineamientos legales, el diseño final debe ser aprobado por la junta de gobierno del Banco de México tras la publicación del decreto en el DOF. Los coleccionistas esperan con ansias ver cómo se representarán las tres sedes mexicanas: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, en los grabados de estas piezas que prometen ser obras de arte en miniatura.
Un objetivo clave de este lanzamiento es la difusión de la cultura mexicana. Históricamente, las monedas conmemorativas de México son famosas por su detalle y belleza, ganando premios internacionales de numismática. Al emitir estas piezas, el país no solo cumple con un requisito de prestigio como sede mundialista, sino que también ofrece a los ciudadanos y visitantes extranjeros una forma accesible de invertir en un recuerdo que mantendrá su valor a través de las décadas.
Se prevé que la puesta a la venta ocurra pocos meses antes de la inauguración del torneo, permitiendo que la fiebre mundialista impulse su demanda. El Banco de México supervisará que los precios de venta reflejen la cotización actual de los metales preciosos más un margen por su valor de acuñación. Con esta estrategia, México se asegura de que el legado del Mundial 2026 quede grabado en metal, permitiendo que las futuras generaciones tengan un testimonio físico de este evento histórico para el deporte nacional.





