Por: Jorge Antonio Cano Félix
Las mujeres ya lograron grandes avances en diversas áreas, incluido el campo de la tecnología. Sin embargo, a pesar de estos logros, es evidente que aún existen barreras estructurales que limitan su plena participación en áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Según un informe reciente de UNICEF, solo el 38% de las mujeres en México elige estudiar carreras relacionadas con STEM, una cifra que refleja una preocupante disparidad en comparación con sus contrapartes masculinas. Este dato no solo subraya la desigualdad en el acceso a la educación técnica, sino que también revela una profunda necesidad de intervenir en los factores que perpetúan esta brecha de género.
Históricamente, las mujeres han sido subrepresentadas y, en muchos casos, excluidas del ámbito tecnológico. Las barreras que enfrentan no son nuevas; durante décadas se les ha negado acceso a la educación y a oportunidades laborales en este campo, lo que ha contribuido a la brecha de género que aún persiste. Y aunque se han logrado avances en materia de igualdad de género, las mujeres hoy por hoy, aún son minoría en carreras tecnológicas y enfrentan discriminación y prejuicios en el entorno laboral.
La izquierda, como corriente de pensamiento político que promueve la igualdad y la justicia social, juega un papel crucial en la lucha por la inclusión y la equidad de género en la tecnología. Las políticas impulsadas por el movimiento de izquierda han sido cruciales para promover una educación más inclusiva y para desarrollar programas que buscan derribar las barreras que enfrentan las mujeres en STEM. No obstante, la batalla está lejos de concluir.
El informe de UNICEF destaca la importancia de fortalecer la autoestima y la autopercepción de las niñas en México para que puedan aspirar a oportunidades en estos campos. Desde una perspectiva de justicia social, esto no es solo una cuestión educativa; es un imperativo de derechos humanos. La escasa representación femenina en STEM es un problema global que requiere soluciones urgentes y estructurales, entre las que se incluyen la eliminación de estereotipos de género y la creación de ambientes laborales más equitativos y justos.
Las mujeres en STEM representan una fuerza crucial para el desarrollo tecnológico y económico de cualquier nación. La plena inclusión de las mujeres en estos campos no es solo una cuestión de justicia social, sino también una necesidad para el progreso y la sostenibilidad a largo plazo.
Es imperativo que las políticas públicas, guiadas por los principios de igualdad y equidad, sigan apoyando a las mujeres en su camino hacia una participación plena en el mundo tecnológico. La lucha por la igualdad en STEM es, en última instancia, una lucha por un futuro más justo y equitativo para todos.