Científicos y autoridades de la provincia de Chubut, en el sur de Argentina, mantienen una profunda preocupación tras registrarse la muerte de al menos 29 crías de ballena franca austral desde el pasado mes de junio en las zonas de la Península Valdés y Puerto Madryn, áreas consideradas clave para la reproducción de la especie.
Especialistas del Centro Nacional Patagónico (Conicet-Cenpat) informaron que se investigan las causas de esta inusual mortalidad. Entre las principales hipótesis analizadas destaca un posible brote bacteriano que podría haber provocado una afección sistémica —como erisipela— en los ballenatos, aunque aclararon que aún se esperan los resultados definitivos de laboratorio. Asimismo, las autoridades señalaron que, hasta el momento, no se han encontrado evidencias que vinculen este fenómeno con actividades humanas.
El primer censo de la temporada 2026, realizado en septiembre por el Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet), contabilizó mil 375 ejemplares en la región, de los cuales 409 eran crías. La cifra contrasta con el récord histórico registrado en 2025, cuando se contabilizaron 2 mil 110 ejemplares, incluidos unos 800 ballenatos, una diferencia que los expertos piden analizar con cautela a la espera de más datos científicos.
Ante la situación, la organización ambientalista Greenpeace Argentina advirtió sobre la vulnerabilidad del ecosistema y la importancia de resguardar estas aguas patagónicas. Matías Arrigazzi, especialista en biodiversidad de la organización, subrayó que las costas argentinas representan el corazón del hábitat crítico para el apareamiento, la cría y la sociabilización de las madres con sus crías, por lo que proteger la calidad del entorno marino resulta indispensable para asegurar la supervivencia de esta especie emblemática, protegida como Monumento Natural Nacional desde 1984.







