Estados Unidos avanza en el desarrollo de un avión no tripulado diseñado para cambiar las operaciones de sus portaaviones. Se trata del MQ-25A Stingray, un dron cisterna que podrá reabastecer de combustible en pleno vuelo a los aviones de combate y ampliar su alcance sin necesidad de llevar un piloto a bordo.

Aunque en redes sociales se difundió que la Marina estadounidense ya “introdujo” el sistema, el MQ-25 todavía no se encuentra en operación. El programa está en fase de pruebas y producción inicial, y su entrada en capacidad operativa está prevista para 2029, de acuerdo con documentos presupuestarios de la propia Marina citados por el Naval Institute.

El proyecto dio un paso importante el pasado 25 de abril, cuando el primer MQ-25A de producción realizó su vuelo inaugural desde las instalaciones de Boeing en Illinois. El avión permaneció aproximadamente dos horas en el aire y fue controlado desde una estación terrestre durante la prueba. La Marina informó que el vuelo permitió comprobar los controles básicos, el desempeño del motor y las características de manejo de la aeronave.

Un “avión cisterna” sin piloto

La principal función del Stingray será transportar combustible y realizar reabastecimiento aéreo para los aviones que operan desde los portaaviones estadounidenses.

Actualmente, parte de esta tarea recae en aeronaves tripuladas, entre ellas los F/A-18 Super Hornet. Con el MQ-25, la Marina busca liberar a estos cazas de las misiones de abastecimiento y utilizarlos principalmente para operaciones de combate.

Según la Marina, el nuevo sistema permitirá ampliar el alcance y la capacidad de ataque del ala aérea de los portaaviones.

El concepto también contempla capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR), aunque su misión principal es el reabastecimiento aéreo.

El programa avanza hacia la producción

En mayo, el MQ-25 recibió la autorización conocida como Milestone C, un paso que permitió al programa avanzar hacia la producción inicial de baja cadencia.

La llegada del Stingray a los portaaviones representa además un cambio en la estrategia de aviación naval estadounidense, al incorporar de manera progresiva aeronaves no tripuladas a las operaciones que tradicionalmente han dependido de pilotos.

El calendario, sin embargo, se ha retrasado. La Marina había previsto anteriormente que el MQ-25 alcanzara su capacidad operativa antes de 2029, pero problemas relacionados con la producción y otros factores llevaron a posponer el objetivo.

Por ahora, el Stingray sigue siendo un proyecto en desarrollo, pero su primer vuelo y el avance hacia la producción marcan un paso concreto hacia una nueva generación de operaciones aéreas desde portaaviones estadounidenses.