En el marco del aniversario de la Batalla de Puebla, la dirigencia del partido calificó la agenda de la política española como un intento de la «ultraderecha transnacional» por desestabilizar la soberanía nacional y el proyecto de la Cuarta Transformación.
A través de un enérgico comunicado emitido este 5 de mayo, la dirigencia nacional de Morena expresó su «profunda indignación» ante la visita a territorio mexicano de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. El partido oficialista acusó a la funcionaria española de encabezar una «agenda de provocación política» diseñada para articular a los sectores más conservadores del país contra el actual gobierno.
Los ejes del rechazo:
- Memoria Histórica: Morena vinculó la presencia de Ayuso con la «arrogancia de la ultraderecha» y recordó el periodo de la Conquista como un genocidio, señalando que la política madrileña representa una «nostalgia imperial» incompatible con la dignidad de los pueblos originarios.
- Injerencia y Desestabilización: El posicionamiento afirma que Ayuso no viene en un gesto de amistad, sino a abonar a una red transnacional que busca «horadar legitimidades democráticas» y exportar un modelo de odio disfrazado de libertad.
- Crítica a la Oposición: El partido señaló que las reuniones de la española con sectores de la oposición mexicana son una intervención directa en asuntos internos, violando principios históricos como la Doctrina Estrada.
El simbolismo del 5 de mayo: Aprovechando la efeméride de la victoria sobre el ejército francés en 1862, Morena comparó la resistencia de aquel entonces con la defensa actual de la soberanía. «Hoy esa misma lógica colonial regresa con traje moderno y acento madrileño… Y hoy, como en 1862, México responde desde su soberanía», sentencia el documento.
Defensa del Modelo Mexicano: Frente a las críticas de la derecha, el partido defendió el Humanismo Mexicano y los logros de su administración, como la reducción de la pobreza y el fortalecimiento del salario mínimo, contraponiéndolos con las políticas de recorte a la salud pública y privatización que Ayuso ha implementado en Madrid. El mensaje concluye con una advertencia clara: «México no se rinde, México no se vende, México no olvida».







