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Los partidos políticos son entidades de interés público y están sujetos a un permanente escrutinio. Más aún si se trata del partido que nos gobierna. Ello explica la enorme expectación que provoca el cambio de su dirigencia como ocurrió con Morena el pasado domingo 3 de mayo. En un macizo discurso de toma de protesta como presidenta del instituto político, Ariadna Montien deslizó una advertencia:

“…quien quiera ser candidato en 2027 debe tener una trayectoria impecable”.[1]

Y continuó:

“Hemos definido un método claro y democrático: que sea el pueblo y nadie más quien elija a nuestros coordinadores”.[2]

Su discurso tuvo el propósito de refrendar los principios fundacionales de Morena y de afianzar los cimientos de su proyecto transformador que ya cumple 7 años. Pero la arenga también se entiende por el contexto político adverso a la 4T que se respira en el país, provocada por la acusación del Fiscal del Distrito Sur de Nueva York contra diversos funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Sinaloa.

Sin embargo, el llamado de la presidenta de Morena, más necesario que nunca frente a la decepción de muchos de sus militantes, puede caer en el vacío. Si el instrumento para definir las próximas candidaturas serán solo las encuestas corre el riesgo de no cumplirse.

El proceso interno de Morena, abierto por su Consejo Nacional del 7 de marzo del año en curso, en donde se definieron las bases de la elección de Coordinaciones Estatales, Distritales y Municipales de la Defensa de la Transformación, es de hecho un adelanto de la elección interna para definir candidaturas. Sostengo lo anterior porque la convocatoria esta diseñada para que las coordinaciones se conviertan en candidaturas. Esa anticipación ha provocado fenómenos que de no atenderse pueden dañar el proceso interno y a nuestra democracia misma.

La inminente convocatoria de Morena para elegir a sus “Coordinaciones”, si no se cuidan los términos, será una invitación a realizar actos anticipados de campaña. La sola decisión del Consejo Nacional ya lo es. Antes de que dicha convocatoria se emita ya pululan en las redes supuestas encuestas que dan como ganadores a tal o cual candidata o candidato. Su propósito es evidente: difundir la imagen de un aspirante que busca ser conocido. El origen de los recursos con que se pagan esas encuestas y el costo de publicitarlas es una incógnita, lo que debería ser motivo de preocupación.

Asimismo, el método provoca proselitismo abierto y encubierto, como se observa en algunas localidades en donde han aparecido lonas, bardas y carteles promocionando la figura de alguien -con la justificación que sea-, que se perfila para buscar la coordinación de su ámbito territorial.

Todo en aras de la encuesta por venir.

El ejemplo será seguido por el resto de los partidos políticos porque, de no hacerlo, Morena les tomará ventaja.

Este fenómeno ha sido posible porque no existe en la legislación electoral una regulación que impida campañas anticipadas disfrazadas de procesos partidarios internos. Han contribuido a generar ese clima los criterios del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre lo que puede o no calificarse como actos anticipados de campaña. Hasta ahora no ha validado en sus resoluciones que una coordinación se convertirá en candidatura[3].

Esta circunstancia provoca despilfarro y encarece la contienda, contrario a la austeridad que se buscaba con el Plan A de la reforma política que PT y PVEM votaron en contra. Además, propicia inequidad porque quien tiene más dinero puede pagar encuestas a modo, propaganda impresa y en redes o contratar brigadistas.

Por otra parte, las encuestas no garantizan trayectorias impecables ni vigilancia sobre las candidaturas que se postulan. Lo que buscan es la popularidad de la persona abanderada y el máximo de votos que puede obtener. Las encuestas omiten la opinión de la militancia que también es pueblo, pero mejor informado sobre los cuadros políticos que desarrollan trabajo en el territorio o de su compromiso con las comunidades.

Las encuestas para definir candidaturas, como único método, son una abdicación de las dirigencias partidarias a propiciar la democracia interna de sus organizaciones, a estimular la sana competencia política y a transparentar los proyectos de gobierno o las agendas que los aspirantes proponen para alcanzar un cargo.

Ese método de elección de candidaturas, sobre todo en Morena cuyo desarrollo político es incipiente porque es un partido joven, retrasa la incubación natural de los cuadros de gobierno y parlamentarios que necesita el proyecto de transformación profunda que alguna vez concibió Andrés Manuel López Obrador.

Ese método también alienta el pragmatismo. El partido buscará popularidad, antes que conocimiento, aptitudes y compromiso con el proyecto. La cuestión es ganar a toda costa. Eso justifica por qué Morena ha recibido a tantos ex priistas conocidos, con trayectorias largas o a personajes famosos que aseguraron el triunfo. Los problemas vinieron después.

El exhorto de Ariadna Montiel debería provocar una revisión sustancial del método. Por ejemplo, utilizar, además de la encuesta, consultas directas a la militancia sobre las candidaturas que se registren y una revisión exhaustiva de sus trayectorias. Llevará tiempo encontrar el método para postular de verdad candidaturas impecables. Para ello se requiere democracia interna, una vida partidaria institucional, órganos de vigilancia sólidos y una cultura democrática arraigada de la que hoy se carece.

La paradoja de Morena es que, en uno de los momentos más delicados para su proyecto, provocado por el acecho de Trump y sus pulsiones injerencistas tendrá la disyuntiva de seguir igual o de mejorar la calidad ética de sus candidaturas.

Eso justificaría la llegada de Citlalli Hernández al frente de la Comisión Nacional de Elecciones. Que la nueva dirigente partidaria no permita, como lo prometió, que el poder los atropelle[4].


[1] https://www.youtube.com/watch?v=vspTD54ebL4

[2] Ibid.

[3] https://www.ejecentral.com.mx/nuestro-eje/morena-no-violo-ley-electoral-tribunal-electoral-explica-por-que-designar-coordinadores-no-es-promocion-anticipada, 9 de abril de2026.

[4]Ver la interesante entrevista que le hizo Denise Maerker a Citlalli Hernández en el programa Hablemos, https://vix.com.

Carlos López Ángel

Carlos López Ángel es Licenciado en Derecho, Asesor Parlamentario y Ex Secretario General del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana.