Este domingo, la Arena de Verona se transformó en un vibrante escenario para despedir los Juegos Olímpicos de Invierno. La clausura de Milano Cortina 2026 destacó por una propuesta artística que fusionó la milenaria tradición italiana con ritmos contemporáneos, creando una atmósfera de «Belleza en acción». A diferencia de la solemnidad lírica de la inauguración, esta ceremonia apostó por un tono juvenil y enérgico, convirtiendo el histórico anfiteatro romano en una auténtica pista de baile para los atletas de todo el mundo.
El elenco musical fue un reflejo de esta modernidad, encabezado por el ecléctico cantautor Achille Lauro, quien cautivó con su estilo transgresor, y el grupo de música electrónica Major Lazer, liderado por Diplo. El ritmo no decayó gracias a las mezclas de Gabry Ponte, encargado de musicalizar el desfile de las delegaciones, mientras que la presencia internacional del grupo de K-pop EXO mantuvo la tendencia de integrar fenómenos globales al espíritu olímpico. La actriz Benedetta Porcaroli aportó el toque narrativo, guiando a los espectadores a través de los valores de fraternidad que definieron esta edición.
En las gradas y zonas VIP, la clausura brilló por la presencia de leyendas del deporte como Novak Djokovic y Simone Biles, quienes se unieron a la celebración tras acompañar a sus respectivos países en las jornadas finales. Mientras tanto, en la pista, las mascotas oficiales Tina y Milo el carismático dúo de armiños fueron las estrellas más buscadas por los deportistas para las fotografías del recuerdo. El ambiente fue de júbilo absoluto, marcando el cierre de una misión cumplida que devolvió el brillo invernal a las montañas italianas.
El protocolo oficial culminó con el discurso de Giovanni Malagó, presidente del comité organizador, quien agradeció a los voluntarios y atletas por hacer de estos juegos un éxito logístico y deportivo. Tras su intervención, se llevó a cabo el simbólico apagado del pebetero, un momento cargado de emoción que marcó el fin de diecisiete días de competencia intensa. Con este acto, Italia cerró formalmente su capítulo olímpico, dejando un legado de sostenibilidad y renovación para la región de Lombardía y el Véneto.
Finalmente, la ceremonia miró hacia el futuro con la entrega de la estafeta olímpica a los Alpes Franceses 2030. El segmento artístico presentado por Francia ofreció un adelanto de lo que será la próxima cita invernal, destacando la majestuosidad de sus paisajes montañosos y su compromiso con unos juegos de nueva generación. Con el último acorde electrónico resonando en las piedras de la Arena de Verona, Milano Cortina 2026 pasó a la historia, cediendo el turno a la elegancia y tradición de los Alpes galos.






