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En una preparación poco convencional de cara al Super Bowl LX entre New England Patriots y Seattle Seahawks, el entrenador en jefe Mike Vrabel mandó a su equipo al vestuario y puso música de Bad Bunny a todo volumen durante 14 minutos, buscando simular las condiciones del espectáculo de medio tiempo y la atmósfera que enfrentarán en el Levi’s Stadium este 8 de febrero de 2026.

La jugada se dio alrededor de una hora después del inicio del entrenamiento, cuando Vrabel detuvo la práctica, envió a los jugadores al interior y dejó sonar las canciones del artista puertorriqueño quien será el protagonista del espectáculo de medio tiempo del gran juego para familiarizarlos con el ruido, la duración y la interrupción que representa una pausa prolongada en un evento de esta magnitud.

La razón detrás de la medida, como explicó la prensa especializada, no fue anecdótica ni por gusto musical, sino una táctica de simulación sensorial que busca que los jugadores aprendan a mantener el enfoque y la reanudación del ritmo competitivo tras una interrupción larga y ruidosa, algo habitual en un Super Bowl con show de medio tiempo espectacular.

Bad Bunny, el artista encargado de esa presentación musical en la final de la NFL, ha sido también centro de atención por su cultura y presencia latina en uno de los eventos televisivos más vistos del mundo, lo que añade aún más contexto a la decisión de Vrabel.

Este movimiento resalta la atención al detalle y la creatividad con la que Vrabel prepara a sus jugadores para lo que será uno de los compromisos más exigentes de sus carreras, buscando convertir cada elemento del entorno del Super Bowl en una ventaja mental.