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El dirigente nacional de Movimiento Ciudadano (MC), Jorge Álvarez Máynez, respondió a la confrontación que protagonizó con el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla en la Cámara de Diputados y acusó al PRI de convertir la crisis del agua en Jalisco en un espectáculo político.

“¿En qué ayuda este espectáculo de los porros del PRI para resolver la crisis del agua?”, cuestionó Máynez en un mensaje publicado en su cuenta de X, luego de que legisladores priistas arrojaran agua sucia sobre el logotipo de Movimiento Ciudadano en las oficinas de su bancada.

El incidente ocurrió el martes 20 de octubre en San Lázaro. De acuerdo con videos difundidos en redes sociales y reportes periodísticos, Gutiérrez Mancilla, acompañado de la diputada priista Xitlalic Ceja, derramó el líquido sobre el emblema del partido. Más tarde, el legislador alcanzó a Máynez en la explanada, le arrojó agua y lo increpó, lo que derivó en empujones y jaloneos entre integrantes de ambas fuerzas políticas.

Gutiérrez Mancilla justificó su protesta como una forma de alzar la voz por los habitantes de Jalisco y acusó al dirigente emecista de tener responsabilidad política por la crisis hídrica. Durante el altercado, también lanzó señalamientos sobre presuntas muertes relacionadas con el agua contaminada. Estas acusaciones corresponden al legislador priista y no acreditan por sí mismas una relación causal entre el suministro de agua y fallecimientos.

En respuesta, Máynez calificó la acción como una provocación y sostuvo que el PRI busca obtener rédito político de las necesidades de la población. Afirmó que su partido seguirá la vía de las propuestas y las soluciones, y reiteró que los habitantes de Jalisco necesitan agua limpia y un suministro constante. Sus señalamientos sobre las motivaciones del PRI son parte de su postura política.

La confrontación ocurre después de las movilizaciones ciudadanas en la Zona Metropolitana de Guadalajara para exigir agua de calidad y cuestionar la respuesta de las autoridades. La protesta del 11 de octubre también derivó en denuncias por la actuación policial, lo que amplió el reclamo más allá del servicio de agua.

El episodio trasladó esa crisis al debate partidista en el Congreso, pero el intercambio entre PRI y MC no resuelve las exigencias de los habitantes: garantizar agua segura y continua y esclarecer las responsabilidades por las deficiencias del servicio.